¿Por qué hay que evitar gritar a los hijos?





Es normal que hasta la persona más paciente y calmada haya perdido los nervios en algún determinado momento frente al mal comportamiento de su hijo y ha tenido que gritarles para reprenderles, y es que los seres humanos no somos perfectos y muchas veces nos equivocamos al no saber qué hacer ante una situación así. 

Pero ¿gritar a nuestros hijos ayuda a mejorar su comportamiento?

Todos los pedagogos y psicólogos infantiles están de acuerdo en este punto: para conseguir que el niño obedezca y tenga un buen comportamiento, no hace falta humillarle, gritarle o emplear la violencia verbal. 

¿Qué puede ocurrir si gritamos constantemente para reprenderlos?

•             El niño se acostumbrará a los gritos y no tendrá el efecto que el padre quiere obtener.

•             Baja autoestima del niño, sentirá que no es querido por sus padres y va a adquirir un comportamiento de rebeldía, desafiando la autoridad de los padres. 

•             Los hijos siguen el ejemplo de sus padres, el niño también adoptara una conducta agresiva, luego la usara con sus amigos y compañeros 

•             Causará un estado de nervios y estrés en el niño que impedirá su correcto desarrollo.

Recordemos que el mensaje principal que se transmite cuando los padres gritan es que los adultos son más grandes, fuertes y poderosos que los niños, y que pueden infligir miedo si se disgustan; de ello resulta la sensación de ser víctimas y de sentirse impotentes frente al tamaño y la fuerza de los mayores, este produce miedo y ansiedad en los niños, finalmente produce el deseo de usar la violencia cuando están molestos. (Wyckoff & Unell, 2007)

Bibliografía
Wyckoff, J., & Unell, B. (2007). Disciplina sin gritos ni palmada. Bógota: Norma.


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